Principesseando con las vespas

19
ene
2012

Renovarse o morir. Cuanta verdad. Los tiempos cambian y hay que adaptarse a ellos.

Mis antepasados -los príncipes azules de los cuentos de hadas- iban en corceles blancos. Las princesas en carrozas. ¿Habéis probado a ir en carroza al trabajo? Pues yo sí, y me dije una vez y no más. Y me compré una moto.

 

Sí, soy una princesa motera. No os equivoquéis, no soy motera porque me gusten “las motos” en general. No. Soy motera por necesidad de optimizar mi tiempo entre el tráfico de esta ciudad y porque me encanta mi moto (y las que se parecen a ella).

 

La historia de la elección del nombre fue tortuosa. La pobre se pasó tres semanas siendo “mi moto”, y yo tres semanas sufriendo por no ser capaz de darle un nombre digno. Mi inventiva estaba bloqueada.  Mi idea inicial era llamarla Olivia, por ser ella una preciosa vespa réplica de los modelos de los años 50 en verde “olivia”. Era el nombre perfecto; italiano como ella, con ese toque vintage, y recordando al glamour de la itgirl Olivia Palermo.

 

Pues en el día del bautismo oficial … ¡ una amiga me dice que no le puedo poner ese nombre!

- ¿Cóooooomo que no le puedo llamar Olivia a la moto? (Aclaro: lo de la “ooooo “ es porque yo lo pregunté con un toque chulesco-retórico)

- Es que Olivia se llamará mi primogénita

- ….. (planchada me quedé)

Yo a mis amigas las quiero mucho, pero no pude reprimir que un pensamiento envenenado cruzase mi mente durante un instante……  “Vas a tener TODO niños”.

 

Así que por respeto a la primogénita aun no-nata de mi amiga, tuve que volver a gastar neuronas y pensar en un nombre alternativo para mi moto. Mi moto, mi moto, mi a-moto, Mi A-moto… ¡MIA! Así apareció su nombre.

 
 

Lo de “todos los santos” – como ya os habréis imaginado- es porque en las familias principescas le añadimos esa coletilla a todo nombre que se precie.

 

Encontrar el nombre adecuado fue solo el principio del reto, lo siguiente; mantener el porte principesco mientras la conducía. Casco bonito-a-la-par-que-seguro, que-no-se-me-estropee-el-maquillaje, ups-esta-falda-para-la-moto-va-a-ser-que-no…. las que conducís motos me entendereis. Y es que con el título principesco se nace, pero el porte se hace. Otro día si eso os cuento los truquillos para mantener la dignidad sobre la vespa, pero el más importante para mantener el porte principesco las 24 horas del día, los siete días de la semana es…. ¡no salir de casa sin tu corona invisible!

 

¿Os la habeis puesto hoy? ;)

Comments

4 Respuestas para “Principesseando con las vespas”

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  1. Ana Azuaga dice:

    ¿Cómo me gustaría ser una princesa motorizada como tú?, no obstante intento ponerme mi corona imaginaria todos los días para imitarte un poco, aunque hay que nacer con clase , y claro , yo no soy de sangre real.Un abrazo princesa.

  2. chuspy dice:

    Dí que síí!! La corona siempre puesta,aúnque solo la veas tu jeje…de eso se trata.
    Tus post como siempre,cargados de energía positiva.Me gústa leerlos.
    Un beso princesa azul.

  3. Mery dice:

    Voy a ponermela ahora mismo! ;)
    q grande, Princesa!

  4. AZUAGA- Se nace con el título, pero el porte se hace :-) La buena noticia es que está en nuestras manos decidir lo que queremos ser; princesas, condesas, marquesas… ¡será por opciones!

    CHUSPY- Siempre positivo, nunca negativo ;-)

    MERY- En unas horas pasamos revista a las tropas, ¡qué no me entere yo que le falta a nadie la corona! :-)

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