Principesseando con el enemigo

1
mar
2012

Esta semana tropas enemigas han atacado el castillo. Y como buenos enemigos han llegado sin avisar.

He tenido que montar mi ejército a prisas y a carreras. Sin tiempo para formar las tropas, ni revisar los galones. No soy yo princesa de conflictos, pero mi trabajito me ha costado el montar mi reino, como para que ahora venga nadie a llevárselo por delante.

 

Así que llevo unos días atrincherada en el castillo, sin poder bajar la guardia ni un segundo. Sobrellevando los ataques que parece que llegan por todos los frentes. Y es que, a castillo tomado, todo son bombas.

La pasada madrugada, me desperté sobresaltada. Llevaba días viendo como mi muralla, un día intacta, iba resquebrajándose ante cada nuevo ataque. Esa noche, el ruido de mi muralla agrietándose, no solo me despertó, sino que me hizo pasar la noche en vela, imaginando como a medida que las grietas se hacían más grandes, yo me hacía más pequeña.

 

Estaba segura de que al amanecer la muralla se derrumbaría y con ella, mi reino. Comencé a prepararme para lo inminente, valorando que era lo menos malo; escapar o rendirme.

Source: weheartit.com via LaPrincesa on Pinterest

 Tengo que reconocer que no fue fácil quitarme de la cabeza la idea de la retirada. Conocer a la perfección cada una de las grietas de mi muralla, ver las debilidades y el desánimo de las tropas, me hacía sentirme ya perdedora. Pero me acordé de Gila, y de sus llamadas de teléfono al enemigo. Y pensé ¿quién estará al otro lado de la línea? Quizás a mi enemigo le lleguen cañones sin agujeros, les de pereza atacar si es muy temprano, o no le dejen ponerse al teléfono hasta que no termine los deberes… quizás mi enemigo no es tan fuerte y perfecto como yo me lo imagino.

Asi que formé a las tropas, y decidí que ya estaba bien de luchar por aguantar mi posición, que ahora tocaba luchar para ganar. Y salimos del castillo motivados como si todos hubiesemos “nasíos pa atacar”.

 

No sé si se asustaron ante la visión del motivado ejercito. O si, sencillamente, habíamos aguantado el tiempo suficiente como para que los invasores se retirasen, convencidos de que la fortaleza de la muralla era indestructible.  El caso es que en el campo de batalla, ya no  quedaba ni rastro del enemigo.

 

Sea como fuese lo que les  hizo marchar,  lo que aprendí es que centrándome en las grietas de mi muralla, l0 único que conseguí esos días, fue darle a mi enemigo más fuerza de la que en realidad tenía.

Antes de venirte abajo, colócate bien la corona, coge el teléfono y pregunta ¿está el enemigo? Te sorprenderá descubrir que él no es más valiente de lo que puedes ser tú.

Comments

4 Respuestas para “Principesseando con el enemigo”

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  1. Sandruska dice:

    Me gusta, muy buena lección.
    Sigue así ; )

  2. Ceci dice:

    Absolutamente genial! Me encantan tus post!!!!

  3. Mery dice:

    Pero quién puede querer ser tu enemigo??? Si es que hay más tontos que lápices. Tú firme con tu corona!! Buena lección Princesa, y magistralmente explicada.

  4. @SANDRUSKA- Gracias! se intenta, se intenta :)

    @CECI- Y a mi me encantan que os encanten! Y

    @MERY- Hay gente pa to! Con la princesa han tomado ;)

    @TODAS- Mil gracias por tomaros el tiempo de comentar. No os imaginais la alegría que da ver un nombre nuevo en los comentarios, y seguir viendo nombres conocidos por aqui. FELIZ COMO UNA PERDIZ.

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