Ya hace un año que me cuelo por aquí gracias a la generosidad de Ana. Ella sabe que han sido algunos mis arrebatos de echar definitivamente el cierre a esta ventana y que si no lo dejo es porque algunas personas me empujan más de lo que merezco (esta tarde ha sido mi preciosa alumna Miriam y sus emocionantes palabras por correo) y porque es estupenda la sensación de estar participando de algo que refleja tanta ilusión. Así que, para celebrar mi primer aniversario, creo que viene perfecto este título que recoge de una forma alegre y ácida a la misma vez cómo nos sentiremos muchos durante las semanas veraniegas.
Porque con estas temperaturas quién no se desquicia, me pregunto. Miramos el calendario y resoplamos al presentir que este calor africano no ha hecho más que empezar aunque intenten convencernos de que las temperaturas bajarán. No son precisamente calores de este tipo los que sufre Tina Balser, la ama de casa firmante de esta novela con forma de diario, sino otros todavía peores de sobrellevar; su marido, un trepa petulante que se cree gracioso, y una sociedad que la arrastra por caminos en los cuales lo más importante es el corte del vestido nuevo que debes llevar y qué catering contratar para el próximo cóctel.
Pero ella no hace caso y se pasea con sus curvas intentando no perder su norte. Escenas vibrantes en las que Tina se asoma pensativa por la ventana aspirando el humo de los puros de quienes están a su alrededor o sentada en la cocina bebiendo insistentemente tragos a su copa conmueven al lector. La acompañamos en su matrimonio y en sus rutinas desquiciantes porque es imposible separarse de su ironía y su torpeza, animándola a que no se deje pisotear por los estúpidos personajes fríos con los que se cruza.
Desde los años 60 en los que se publicó este libro hemos cambiado mucho. Pero hay una ley que persiste: la de agachar la cabeza, asentir y esperar a quedarte sola para hacer lo que te dé la gana. Y es esto lo que te gusta de Tina, que hace lo que quiere y lo hace de tal forma que, cuando cierras el libro, ha conseguido que no la hayas juzgado ni un minuto. Lástima que no explique la fórmula.
Feliz blog-cumpleaños!!! y espero que sean muchos más los años que cumplas por aquí :)
No tires la toalla. Me encanta leerte, y aunque imagino que tiene que ser un trabajo enorme el sacar tiempo para el blog, los que estamos al otro lado de la pantalla nos encanta leerte, y egoistamente queremos que sigas encontrando tiempo en esta ventanita…
¡Ni se te ocurra marcharte! Tus entradas son estupendas. ¿Qué sería de Madredemialma sin la Devoradora de Libros?